sábado, 7 de enero de 2017

Reyes Magos, a debate


Durante estas Navidades he leído varios posts tratando el tema de los Reyes Magos. Por eso he decidido que mi tercer post “A debate”, junto con Jornada reducida, a debate  y Deberes, a debate, sea éste. He buscado y husmeado todo lo que había sobre el tema.
Me he encontrado desde posts que dicen que hacer creer a los niños en los "Reyes Magos" en cierto modo es mentirles, como el de Juls de Bebé a Mordor (os dejo aquí el link Navidad y mentiras a los niños) a otros como el de Leila de Mi Regazo a favor de dejar que los niños crean en los Reyes Magos (pincha aquí para leerlo).

Pues bien, después de leer, mucho, sobre lo que opina una parte importante de la blogosfera sobre los tres señores de Oriente, daré mi particular visión al respecto.

Me encanta la Navidad y dentro de ella el día de Reyes me parece el día más maravilloso y mágico del año. Muchos de los recuerdos más bonitos que conservo de mi infancia son del día de Reyes. 

Recuerdo llegar a mi casa después de ver la cabalgata, con los bolsillos llenos de caramelos y ese nervio contenido en el estómago porque se aproximaba el gran momento. Me acuerdo como una vez en la cama, cerraba los ojos con mucha fuerza deseando dormirme cuanto antes, para que ellos, los Reyes, pudiesen entrar en casa y dejar los regalos para toda la familia. No sé con exactitud si tardaba en quedarme dormida más que otra cualquier noche, pero esa era mi sensación por las tremendas ganas que tenía de hacerlo para que llegara antes el gran momento de despertar. Una vez que amanecía, más temprano que tarde, los 3 y luego los 4, corríamos por el largo pasillo que llevaba desde nuestras habitaciones hasta el salón donde nos esperaban los regalos, esa sensación de felicidad, nervios e ilusión durante esos minutos hasta llegar, ver los regalos y desenvolverlos es "la felicidad" en el sentido más amplio de la palabra. Recuerdo cada 6 de enero como si hubiese sido ayer, de hecho hace unos meses escribí un post donde mencionaba un día de Reyes de mi infancia Mis frutos del amor.


No recuerdo como me enteré de que los Reyes Magos no eran ni tan reyes ni tan magos, así que como os podéis imaginar para mí no fue ningún tipo de decepción. Sé, porque mis padres me lo dicen, que era bastante "mayor", cosa nada rara porque siempre he sido muy inocente, soñadora e infantil, una eterna “Peter Pan”. Por tanto, en mi caso, mis padres no tuvieron que contarme nada, ni yo les pregunté, ni fue ningún momento decepcionante para mí, ni agobiante para ellos. Para mí los Reyes Magos han sido magia e ilusión toda la vida, sin punto de inflexión al enterarme de "la gran mentira".

La experiencia de "él" es muy similar a la mía, los 2 somos unos apasionados de los Reyes Magos, nos dejamos llevar por su magia y vivimos con ilusión y emoción todo lo que lo rodea. Antes de tener a los frutitos cuando vivíamos los dos solos nos preparábamos con auténtico entusiasmo el gran día y siempre teníamos alguna forma divertida y original de recibir los regalos de Reyes al despertarnos. 

Cuando nació el Melocotón fue aún más emocionante y esa emoción se multiplicó por 4 cuando nació la Manzanita. En villa frutitos vivimos los Reyes desde días antes al día 6. Miramos, pensamos y razonamos lo que vamos a poner en nuestra carta: primero hacemos una selección inicial bastante loca de todo lo que se nos ocurre, luego pensamos verdaderamente que nos haría mucha ilusión y dejamos la lista reducida a 4 juguetes, una vez que tenemos esa lista de 4 vamos a verlos a una juguetería, miramos videos de ellos en youtube y nos imaginamos como jugaríamos con ellos en casa y si nos apetecería jugar mucho o lo dejaríamos en la estantería después de dos días. Tras este ejercicio ya tenemos 2 juguetes para poner en nuestra carta y por supuesto nunca se nos olvida pedir algún libro sorpresa, pues nos encantan todos los libros. 


El momento de escribir la carta es muy especial, mi frutita recorta los dos juguetes que quiere pedir (porque aún no sabe escribir) y mi frutito la escribe con la mejor de sus letras, totalmente concentrado. Luego pegamos pegatinas o hacemos dibujos para adornarla y que nos quede muy bonita. Por último, días después, vamos a entregarla a los Reyes Magos o a los pajes reales (depende del año) y le contamos lo buenos que hemos sido o no tan buenos (los niños siempre dicen la verdad).

El día 5 es mágico desde que nos levantamos, ese día los papis no trabajamos (el único día del año que tenemos claro que lo cogemos de vacaciones) por la mañana buscamos alguna actividad relacionada con los 3 señores de Oriente como ir el tren de los Reyes Magos y luego los volvemos a ver por la tarde en la cabalgata. Cuando llegamos a casa hacemos todo el ritual: zapatos de los 4 debajo del árbol, vasos de leche y galletas para los Reyes y agua y zanahorias para los camellos. 

Prepararlo todo junto a él es uno de los momentos más fascinantes del año, hacemos un camino de globos que ellos siguen desde su habitación hasta el salón donde les esperan sus regalos. 


El día de Reyes es pura felicidad desde que amanecemos hasta que nos acostamos. Abrir, jugar y disfrutar de los regalos que nos han dejado durante todo el día, es un día para jugar. Por supuesto también para desayunar roscón de Reyes y hacer la última copiosa comida de las Navidades con la familia. Tras el intenso día se apagan las luces, se guarda el atrezzo y nos despedimos de la Navidad hasta el próximo año.



Desde mi humilde punto de vista, los Reyes no entran "a debate", yo quiero que mis hijos vivan la magia de los Reyes Magos toda la vida, como lo he hecho yo. Sin dramas, ni miedos a que se puedan enterar de "una mentira" que yo no considero tal. Quiero envolver a mis frutitos de la ilusión de este día y que cuando se enteren, como me pasó a mí, estén tan borrachos de magia que ni se percaten.

¡Larga vida a los Reyes Magos!


13 comentarios:

  1. En mi casa los días de Navidad se viven con muchísima ilusión. Es tremendamente especial para todos. Fantástico.
    Pero no mentimos. Porque, maja, los regalos no los traen unos señores de Oriente. Los ponéis vosotros. Decir otra cosa es mentir.
    Todos mentimos, en mayor o menor medida. No hay que criminalizar la palabra mentir: es algo que se hace. ;)
    Un abrazo y gracias por mencionarme. :)

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    1. Ya ya, lo sé, que no eres el Grinch, jajaja! Te encanta la Navidad y la vivís con ilusión.
      En lo de mentir tienes razón, es verdad, mentimos porque no los traen ellos, y no son gratis como decía mi frutito hoy "Mamá que bien que los Reyes nos hayan traído tantos libros, así no tendremos que comprar durante una temporada y podremos ahorrar dinero para París" jajaja!
      A lo que me refiero con lo que no lo considero mentira es que no les "miento" con mala fé, pero sí, tienes razón les miento y esto criminalizando la palabra "mentir".
      Gracias por leerme y dejar tu comentario!

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  2. He podido sentir la forma tan especial en la que vivís en casa el día de Reyes mientras leía el post. Puedo entender que cuando se deja de creer en ellos (o si directamente no se ha creído), se mantenga la ilusión. Pero, en mi opinión, se pierde la parte mágica.
    Para mí no fue un trauma cómo me enteré y sí lo recuerdo: escuché a unos compañeros de clase debatiendo sobre si existían o no los Reyes Magos. En ese momento lo deduje. Sin más. Sin dolor. No recuerdo la edad, pero era el momento en el que estaba preparada para dejar de creer en seres fantásticos.
    Gracias por mencionarme en el post.
    Un abrazo!

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    1. Yo sigo sintiendo magia, pero claro, yo soy demasiado fantasiosa, jajaja!
      Gracias a ti por leerme y dejar tu comentario.

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  3. Muy bonito.
    Yo este año como todavía son pequeños tuve miedo por el peso cosumista, miedo de que relacionaran regalos con Reyes y nada más, a veces entienden más de lo que pensamos. Todo ha ido fantástico pues les han traído lo justo, quiero que aprendan a valorar. Eso sí, fliparon con la cabalgata, el año pasado ni se enteraron😘
    Dejemos a los niños soñar!

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  4. Yo soy muy de Reyes, pero con cabeza, en villa frutit@s pensamos mucho lo que pedir y poner. Con los libros nos cortamos menos, pues en casa nos encantan y cualquier excusa es buena para ampliar biblioteca.
    Me alegro que la experiencia de este año con los mellizos haya sido positiva.
    Muchas gracias por leerme y dejar tu comentario guapa.
    Un besote

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  5. Lo describes tal cual lo hemos vivido en mi casa siempre. Cabalgata, adrenalina a tope, a dormir temprano, la lucha interna con los nervios para poder conciliar el sueño, salir corriendo al salón... Ainss me emociona tanto!
    Yo si recuerdo cuando se habló del tema en casa, pero se me explicó con tanta madurez y magia que jamás perdí la ilusión. En casa de mi señor esposo todo fue diferente, dejaron de celebrarlo una vez fueron adolescentes y el ahora se ha vuelto a contagiar. Se ha dado cuenta de que no se trata de quien sea o lo que sea sino de que la magia y la ilusión es lo que hace que merezca la pena creer en los Reyes Magos.
    ��

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    1. Me encanta tu experiencia Laura. Cuanto más te leo más cuenta me doy de que tenemos muchas cosas en común.
      Eso de volver a contagiar la magia e ilusión a tu marido demuestra que eres una persona muy disfrutona, me encanta la gente así.
      Gracias por leerme y dejar tu comentario.

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  6. Este año mi hijo de 7 años juraba que había visto 3 sombras con plumas en la cabeza desde la camay eso que los que vio en la cabalgata no llevaban plumas. Su ilusión era increíble. Sus ganas de sentir, de creer, de hacer volar su imaginación, le hicieron vivir un momento mágico. Sólo por ese momento de inocencia que seguramente recuerde toda su vida, ha merecido la pena hacerle creer en los Reyes Magos. Así que estoy de acuerdo punto por punto con lo que escribes. Precioso el post! Enhorabuena

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    1. Me encanta tu hijo, adoro a la gente que tiene una imaginación tan desbordante capaz de crear un mundo mágico a su paso, para mí la gente que vive con magia e ilusión son personas que disfrutan de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida. Posiblemente tú seas muy responsable de que él sea así y desde luego es para estar orgullosa.
      Gracias por leerme y dejarme este bonito comentario. Un abrazo enorme.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. Fíjate que yo sí recuerdo muy bien el día que descubrí que eran mis padres, y lo recuerdo como un día amargo. Recuerdo que mi madre me llevó a la habitación y me sentó en la cama para decírmelo. Yo me sentí muy mal pero como ya era "una niña grande" no quise que lo supiera, así que le dije "vale", me levanté y salí de la habitación, como si me diera igual pero sintiéndome destrozada por dentro. Creo que la razón en mi caso era que yo llegué a preguntarles si existían cuando empecé a sospecharlo pero me insistieron en que no. Creo que eso es un error, que cuando el niño pregunta es porque está preparado para saber la verdad y la merece. Yo me sentí engañada. No porque me lo hubieran dicho en un principio, sino porque me hubieran metido cuando pregunté, y yo los creí porque para mí lo que me decían era siempre cierto y es posible que incluso tuviese discusiones con alguien jurando que existían que existían porque mis padres no me mentirían. Así que yo diría que lo único que yo recomendaría es decir la verdad cuando la pidan. Pero hasta que llegue ese día, dejarles creer en esa magia que tanto quieren sentir.

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    1. Vaya Paula!! Yo como me enteré, sinceramente, no sé cómo... no lo recuerdo como algo traumático, pero claro tú lo viviste de otra forma...

      Ya sé que si me pasa eso y mis frutitos me preguntan por ello abiertamente, no dudaré en confirmárselo con claridad.

      Gracias por compartir tu experiencia y dejar tu comentario 😘😘

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