sábado, 5 de noviembre de 2016

Jornada reducida, a debate


Durante el embarazo de mi frutito no contemplaba la idea de cogerme jornada reducida, pues soy una apasionada de mi trabajo, y por aquel entonces vivía por y para él. En cambio una vez que lo tuve en mis brazos cambié de idea, no quería perderme ni un minuto de su vida.

Cuando mi frutito cumplió un mes, lo tenía completamente claro, iba a solicitar la jornada reducida y no lo podía dejar pasar ni un día más. Así que cogí a mi bebé fuimos a mi agencia con la excusa de que todos mis compañeros lo conociesen, y ya de paso notifiqué mi deseo de coger jornada reducida. Obviamente mis jefes no dieron palmas, pero no tuvieron más remedio que aceptar mi decisión pues es un derecho que todas las mamás tenemos. 

Cuando mi frutito cumplió 4 meses llegó el duro momento de la separación. Por una parte me apetecía volver a la vida, relacionarme con adultos y retomar mi trabajo que siempre me ha gustado mucho, pero por otra parte tenía un nudo enorme en mi estómago por perderme las mañanas de mi frutito.

Mi vuelta al trabajo no fue tal y como esperaba, pues pasé de llevar cuentas importantes a estar relegada a los trabajos “de segunda”. Aunque al principio me costó adaptarme a mi nueva situación, pronto tuve claro que me compensaba. Llegar a casa al mediodía y ver como mi frutito me buscaba con sus enormes ojos y poder disfrutarnos uno al otro durante toda la tarde lo compensaba todo.


Aunque al principio no comprendía la postura de mi agencia con el paso del tiempo he entendido que hay determinados clientes y trabajos que nos requieren a jornada completa y como conclusión he aprendido a adaptarme a mi nuevo papel y a disfrutar con las cuentas "de segunda" que a veces son más gratificantes que las grandes.  

Yo he decidido priorizar a mis frutit@s, trabajar solo por la mañana y poderlos disfrutar toda la tarde. Estoy feliz porque no me he perdido y sigo sin perderme nada de ellos: sus gateos, sus primeros pasos, sus primeras palabras, el primer gol de mi frutito en el entrenamiento de fútbol... tengo la suerte de poder permitirme compartir muchos momentos con ellos. Gracias también, por supuesto a "él", que trabaja 9 horas al día para que, entre otras cosas, yo pueda darme el lujo de recogerlos del colegio y compartir con ellos todas nuestras tardes.

Ahora bien, aquí viene el debate: Desde mi punto de vista, nos venden esa idea de "conciliación familiar", de que puedes seguir manteniendo tu trabajo y dedicarte a tus hijos. De acuerdo, puedes compatibilizar ambas cosas, pero la realidad es que, en la mayoría de los casos, por lo menos en mi sector, no solo pierdes las posibilidades de ascender (cosa que tenemos más o menos clara todas las que decidimos apostar por la jornada reducida) sino que en determinado modo, aunque sigas estando en la misma categoría literalmente hablando, en la práctica desciendes, te relegan a los que consideran trabajos "de segunda". ¿Qué opináis vosotr@s? ¿Alguna ha vivido una experiencia similar a la mía?




8 comentarios:

  1. Yo si pudiera, en estos momentos de mi vida renunciaría a trabajar. Siento que sufren el estrés de las mañanas por ejemplo y para que engañarnos nunca se me había pasado por la cabeza ser una mujer de las de antes, ni pensarlo vamos... pero lo que daría por serlo ahora!😘

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  2. Hasta que no tienes a tus hijos no te das cuenta de que todo el tiempo es poco. Ellos crecerán y no volverán a estas edades y pienso que tenemos que aprovechar cada momento que podamos.

    Muchas gracias por leerme y dejar tu comentario preciosa mía 😘

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  3. Hola! Acabo de conocer tu blog y ya he leído varios post. me está gustando mucho. Yo también soy mamá de dos niñas un poco más mayores que los tuyos (8 y 6 años) y me identifico con algunas cosas que cuentas. El caso es que el tema este de la conciliación laboral me toca un poco la fibra sensible, ya que yo no puedo cogérmela porque trabajo tan lejos de casa y la reducción del sueldo, lo cual implica que veo a mis hijas unas 2h al día de (19 a 21:30 aprox). Pero opino que mientras en la reducción de jornada siga habiendo reducción de sueldo, esto no se puede llamar conciliación de ningún tipo. Te dejo mi blog por si le quieres echar un vistazo: Labores de Carol: https://carolsr81.wordpress.com

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    1. Vaya Carolina 😔 Estás en una situación complicada, ver a las peques tan poco es duro... pero mientras siga esto así será complicado.
      Gracias por leerme y dejar tu comentario 😊 En cuanto pueda visito tu blog y te sigo la pista 😉
      Un beso 😘

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  4. tienes toda la razón, efe, no sólo no puedes subir, sino que das un paso atrás, aunque mantengas tu categoría, tal cual lo dices me pasa a mi. que me compensa, pues sí, porque prefiero lidiar con los barros de mi pequeña.. pero que no debería ser así, pues también. ¡bss!

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    1. Exacto, así estamos muchas... Espero que llegue el día en que esto cambie. Tenemos que luchar todas por conseguirlo: conciliación real ya!!!!

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  5. Yo no llegué a verme en esa situación porque mi marido encontró trabajo en Alemania y nos mudamos,de manera que yo pedí una excedencia en el trabajo. De habernos quedado no sé qué habría pasado, porque mi sueldo era de risa, con una reducción sería casi como si trabajase de gratis... De todos modos es bastante obvio que no hay conciliación laboral en España y el caso de Un papá en prácticas nos dejó claro además de que ni siquiera es un tema de machismo, en España no se ayuda a que haya hijos, se discrimina a las madres y a los padres. Si pides jornada reducida te arriesgas a que te echen o te dejen los peores trabajos, quizás incluso a que te amarguen la vida con la esperanza de que seas tú la que se vaya y así encima no tener que despedirte... Es absolutamente vergonzoso y muy muy triste. Y lo peor es que todos ayudamos a que esto siga así cuando compramos en grandes superficies y nos olvidamos de los pequeños emprendedores. Mis padres tienen un pequeño comercio con empleadas a las que siempre les han propuesto cuando han tenido hijos que podían llevarlos a trabajar, que se podía poner un parque o habilitar un espacio que de hecho se habilitó cuando mi cuñada se reincorporó al trabajo y mi sobrino se quedó con mi madre, su abuela. No se quedó con una abuela jubilada, sino con una abuela trabajadora que simplemente se llevó a su nieto al trabajo hasta que dejó de ser tan bebé y decidieron llevarlo a la guardería. Así está el panorama...

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    1. Por desgracias es así querida Paula. Mis padres también tienen un negocio familiar, tenemos tantas cosas en común!!!
      En cuanto a este tema, tienes razón deberíamos poner todos un pequeño granito y granito a granito quizás pudiésemos cambiar esto... pero de momento... es lo que tenemos (por desgracia). Gracias por tu comentario!!! Un besote

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